Moda a costo de explotación infantil: hagámonos los ciegos, que el dinero todo lo compra.
Uzbekistán y
Bangladesh son unos de los países exportadores de algodón y materias textiles
más grandes del mundo. Allí usan mano de obra infantil, sometiéndolos a
extensas jornadas de trabajo y en condiciones poco dignas para ellos. La
sociedad se hace “la ciega” ante la explotación laboral infantil pues se vuelve
más importante la jugosa ganancia que lucra incluso la economía de los países,
que velar por los derechos y la dignidad de los niños. Quiero motivarlos a que
seamos conscientes de cada compra que hacemos a grandes empresas, porque
probablemente estamos apoyando la explotación infantil, revisemos qué hay
detrás de una prenda e informémonos para no perpetuar este flagelo.
Estadísticas revelan que en 2022 el algodón fue el
segundo producto más exportado en Uzbekistán con 1,62 millones de toneladas de
fibra. (Observatorio de Complejidad Económica, s. f.). Entonces el
cultivo de este producto genera una gran contribución a la economía global.
Además, en la recolección de este “oro blanco” participan más de un millón de
personas, entre funcionarios de entidades públicas y privadas y niños también.
Allí las escuelas deben cumplir con una cuota de recolección, por tanto, los
niños deben trabajar en los campos, pidiéndoles que recojan entre veinte y
sesenta kilos de algodón por día. Todo esto, porque el gobierno es quien
controla las cosechas haciéndolo ver como la oportunidad de cooperar con la
prosperidad con el país. British Broadcasting Corporation ,(2012).
Imagen tomada de: https://www.imaginahistoria.com/2015/11/uzbekistan-ninos-trabajando-en-los.html
Entonces, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (2020), Uzbekistán ha adelantado labores para erradicar la explotación laboral infantil, pero se tiene conocimiento de amenazas de forma indirecta a la población rural para garantizar la producción de algodón que demanda la nación. Esto evidencia que, en las sociedades donde los recursos son bastante limitados y productos como el algodón son el principal pilar en su economía, se da prioridad a la imperativa necesidad de abastecer este mercado, perpetuando una condición social de sometimiento, donde los niños terminan siendo víctimas. Ese tipo de amenazas mantienen el miedo en las familias y los niños terminan explotados laboralmente.
Ahora,
¿Reconoces marcas como Zara, Massimo Dutti, Stradivarius o Pull & Bear?
Según Invertia (2016), estas marcas que hacen parte del grupo Inditex, compran
sus insumos textiles a 93 proveedores de Bangladesh donde trabajan más de
346.000 personas. Ahora la pregunta es, ¿cómo se aseguran ellos que sus
proveedores no explotan laboralmente a niños y jóvenes? El artículo menciona
que realizan auditorías y en 2014 menos de la mitad de sus proveedores cumplían
con las condiciones de seguridad y salud. Es evidente que los procesos de
auditoría no son suficientes para verificar si en sus fábricas asiáticas hay
explotación infantil, a pesar de que las marcas conocen la realidad de esta
situación en esas regiones.
En definitiva, el dinero y los negocios lucrativos
están por encima de la dignidad de los niños. Países como Uzbekistán,
productores de algodón a nivel mundial, presionan a la población con el fin de
mantener a flote su economía nacional y lograr con éxito las cosechas. No
importa la edad cuando se trata de recoger el algodón, todos deben cooperar. Lo
preocupante es que los derechos de los niños siguen siendo vulnerados a pesar
de los esfuerzos. Es fundamental que, desde nuestras compras informadas, exijamos
a las grandes marcas que no apoyen este flagelo pues los pequeños están
siendo víctimas del sistema económico de su país y nuestro deseo de comprar
siempre más ropa.

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